Medisol dona un desfibrilador al gimnasio de Bellême

Cuando Stéphane Mesnel sufrió una parada cardíaca repentina en su gimnasio habitual de Bellême, Francia, las personas que se encontraban a su alrededor reaccionaron inmediatamente. Su rápida actuación ayudó a salvarle la vida. Sin embargo, el incidente también puso de manifiesto una importante carencia: el gimnasio no disponía de su propio desfibrilador.

Tras recuperarse, Stéphane quiso agradecer al gimnasio y contribuir a proteger a todas las personas que entrenan allí. Por ello, se puso en contacto con Medisol con una petición muy especial: conseguir un desfibrilador para el lugar donde su corazón había dejado de latir. Conmovido por su historia, Medisol decidió donar el dispositivo.

Una parada cardíaca sin previo aviso

El 21 de abril de 2026, Stéphane se preparaba para participar en su habitual clase de entrenamiento de fuerza. Era una persona deportista y activa, no fumadora, y no tenía ningún motivo para pensar que algo iba mal. Antes incluso de que comenzara la clase, se desplomó repentinamente.

Las personas que estaban a su alrededor se dieron cuenta rápidamente de que se trataba de una situación grave. Llamaron a los servicios de emergencia y comenzaron a realizar la reanimación cardiopulmonar (RCP). Según Stéphane, las compresiones torácicas comenzaron aproximadamente 40 segundos después de sufrir la parada cardíaca.

Varias personas se turnaron para realizar la RCP. También acudieron al lugar varios ciudadanos formados en primeros auxilios que habían recibido una alerta a través de una aplicación de emergencias. Posteriormente, llegaron los bomberos y otros servicios de emergencia.

Se consiguió traer un desfibrilador externo automático (DEA) desde otro gimnasio cercano. Según Stéphane, su corazón volvió a latir después de la cuarta descarga. Calcula que permaneció en parada cardíaca entre 15 y 17 minutos. Las compresiones torácicas continuas ayudaron a mantener el flujo sanguíneo hacia su cerebro durante este periodo crítico.

Un helicóptero medicalizado lo trasladó al hospital universitario de Caen. Allí, los médicos descubrieron que padecía una afección cardíaca que requería una intervención quirúrgica. Posteriormente, Stéphane destacó que la parada cardíaca no fue causada por el ejercicio y que podría haber ocurrido en cualquier otro lugar.

Una vida salvada gracias a la ayuda de todos

Stéphane atribuye su supervivencia a todas las personas que se negaron a rendirse. Fanny, la propietaria del gimnasio, otros usuarios del centro, los ciudadanos que acudieron como primeros intervinientes y los profesionales de emergencias formaron parte de la cadena de supervivencia.

Sus acciones demuestran por qué es tan importante reconocer rápidamente una parada cardíaca, llamar a los servicios de emergencia, iniciar la RCP y utilizar un desfibrilador lo antes posible.

El incidente también pone de relieve la importancia de la formación en primeros auxilios. Algunas de las personas presentes habían aprendido previamente a realizar RCP y pudieron actuar de inmediato. En lugar de esperar a que llegara la ayuda profesional, comenzaron las maniobras que Stéphane necesitaba para sobrevivir.

Su recuperación ha sido positiva. Stéphane ha explicado que no sufrió secuelas neurológicas permanentes como consecuencia de la parada cardíaca, algo que atribuye a la rapidez y perseverancia de las personas que acudieron en su ayuda.

El gimnasio no disponía de un desfibrilador

Aunque finalmente se consiguió llevar un DEA hasta el lugar de los hechos, el propio gimnasio no disponía de un desfibrilador. Esto hizo que se necesitara un tiempo adicional para localizar un dispositivo y trasladarlo desde otro centro.

Después de recuperarse, Stéphane quiso cambiar esta situación. Como forma de agradecer a Fanny y a todas las personas del gimnasio que le ayudaron, comenzó a buscar una manera de financiar la compra de un desfibrilador para el centro. Se puso en contacto con diferentes organizaciones y empresas para solicitar apoyo, entre ellas Medisol.

Cuando el equipo francés de Medisol conoció la experiencia de Stéphane y su iniciativa, la solicitud fue estudiada internamente. Finalmente, Medisol decidió donar directamente un desfibrilador al gimnasio.

Medisol dona un desfibrilador al gimnasio

El desfibrilador donado ya ha sido instalado en el gimnasio de Bellême. Permanecerá disponible para actuar rápidamente en caso de que, en el futuro, un visitante, empleado o cualquier persona que se encuentre cerca sufra una parada cardíaca.

Para Stéphane, esta donación tiene un significado especialmente importante. El dispositivo se encuentra ahora en el mismo lugar donde estuvo a punto de perder la vida y donde un grupo de personas trabajó unido para salvarle.

Fanny describió la donación como un regalo maravilloso. Además de instalar el DEA, tiene previsto registrarlo en la base de datos nacional francesa Géo’DAE. Esta base de datos recoge la ubicación de los desfibriladores para que puedan localizarse con mayor facilidad cuando se produce una emergencia.

También se está organizando formación en primeros auxilios en el gimnasio. Esto permitirá a las personas aprender a reconocer una emergencia, realizar correctamente la RCP y utilizar el nuevo desfibrilador con confianza.

Cada minuto cuenta durante una parada cardíaca

Una parada cardíaca súbita puede ocurrirle a cualquier persona, incluso a quienes llevan una vida activa y parecen estar completamente sanos. Puede producirse en el trabajo, en casa, durante la práctica deportiva o en un espacio público.

Un desfibrilador externo automático (DEA) analiza el ritmo cardíaco de la persona y únicamente recomienda o administra una descarga cuando detecta un ritmo susceptible de desfibrilación. El dispositivo proporciona instrucciones claras, permitiendo que cualquier persona pueda utilizarlo mientras se realiza la RCP y los servicios de emergencia están de camino.

La historia de Stéphane demuestra que un desfibrilador es especialmente valioso cuando está cerca, es fácil de localizar y está preparado para utilizarse en cualquier momento. También demuestra que disponer de un DEA por sí solo no es suficiente. Llamar a los servicios de emergencia, comenzar inmediatamente la RCP y continuar hasta la llegada de los profesionales sanitarios, siguen siendo elementos fundamentales de la respuesta ante una parada cardíaca.

Convertir el agradecimiento en una mayor seguridad

Lo que comenzó como un acontecimiento aterrador se ha convertido en una iniciativa positiva para toda la comunidad local. La determinación de Stéphane por agradecer a las personas que le ayudaron ha conseguido que ahora haya un desfibrilador instalado en el gimnasio. Las personas que entrenan y trabajan allí están mejor preparadas para actuar si vuelve a producirse una emergencia.

Para Medisol, donar este desfibrilador fue una extensión natural de su misión de hacer que los equipos que pueden salvar vidas sean más accesibles. Y, sobre todo, la experiencia de Stéphane nos recuerda todo lo que se puede conseguir cuando las personas reconocen una emergencia, actúan rápidamente y no se rinden.